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from 16 reviewsMi hijo de 6 años llegó a pedirme el día de mesada antes de que yo me acordara. Llevamos dos meses usando el sistema y él ya sabe exactamente cuánto tiene en cada sobre y para qué es. Nunca pensé que algo así fuera posible a su edad.
Lo que me sorprendió no fue el cambio en mi hija sino en mí. Llevo toda la vida sin saber ahorrar y en un mes, enseñándole a ella, empecé a hacerlo. No podía pedirle algo que yo no estaba haciendo.
Mi niño empezó a preguntarme el precio de las cosas antes de pedirlas. Un día en el supermercado me dijo que con lo que tenía en su sobre podía pagar algo pequeño y que lo dejara hacerlo. Ese momento no tiene precio.
Mi hijo decidió no hacer ciertos gastos que usualmente hacía con su mesada (como dulces) y prefirió ahorrar. Ya no compra todo lo que se le antoja: se ha autorregulado mucho.
Sara se puso una meta que yo pensé que era demasiado grande para ella. En cuatro semanas me demostró que no. Cada domingo dividía su plata sola, miraba el tablero y decía cuánto le faltaba. El orgullo que sentí no lo cambio por nada.
Mi hijo dejó de gastar el dinero para concentrarse en ahorrar para su meta.
Mi hijo dejó de gastar el dinero para concentrarse en ahorrar para su meta.
Mathias ahora pregunta antes de comprar: ¿quiero comprar pero aún me queda... si alcanza? Antes no lo hacía.
Ahora me pregunta primero cuánto cuesta, si le alcanza con lo que tiene y cuánto dinero le queda. Así toma la decisión de si lo compra o no.
Descargué el kit digital un domingo en la mañana, lo imprimí en casa y en menos de media hora ya estábamos haciendo el primer ritual. No tuve que esperar envío ni nada. Mi hija estaba tan emocionada que decoró ella misma los sobres antes de empezar.
Compré el kit imprimible porque quería probarlo antes de invertir más. Lo imprimí en papel normal y funcionó perfecto. Nicolás ni siquiera notó la diferencia, para él era su tablero y punto. Ya vamos por el segundo mes y seguimos imprimiendo las hojas semanales.
Martín vendió postres y consiguió $44,000 de ganancia en una semana. Logró su meta antes de tiempo gracias a las ventas y ya está emocionado por emprender de nuevo.
Un día un amigo del papá le dio $20.000 para comprar algo en un centro comercial. Le dije si quería ir a los jueguitos o comer algo. Me respondió que no, que por favor se los guardara en su bolso porque primero los debía distribuir para poder ahorrar y saber cuánto podía utilizar. Sólo hemos jugado 3 semanas hasta ahora.
Me enseñó también a mí a ser más organizada. A veces como padres, por el estrés o el corre corre del día, dejamos a un lado el orden financiero.